Operación Tora-Tora

    Si hablamos del Príncipe Negro, seguramente a la mayoría de la gente le sonará como un personaje de ficción, un villano de cómic o algo por el estilo. Los lectores más aficionados a la Historia quizá hayan pensado en el hijo de Eduardo III de Inglaterra, terror de los franceses en la Guerra de los Cien Años, pero también se equivocan. En este artículo vamos a hablar de un príncipe italiano que a punto estuvo de conseguir que Italia volviese al fascismo veinticinco años después de la muerte de Mussolini.

    El protagonista de nuestra historia es Junio Valerio Borghese, nacido en Roma en 1906. Su familia, originaria de Siena, era una de las más antiguas e ilustres de Italia, habiendo dado un Papa, cuatro cardenales y llegando a entroncar con la casa de Bonaparte. Ya desde joven el príncipe se sintió atraído por la vida militar y en 1922 ingresó en la Academia Naval de Livorno, graduándose en 1928. Sin embargo, tendría que esperar hasta 1935 para recibir una asignación en lo que le haría famoso: los submarinos.
El príncipe Borghese en 1944

    Participaría en la Guerra Civil Española como comandante del submarino Iride, pero sería en la Segunda Guerra Mundial cuando verdaderamente sobresaldría en la Marina Real Italiana. Atacó Gibraltar y Malta, pero sería su "Empresa de Alejandría", en la que dañó dos acorazados británicos con unos particulares torpedos tripulados bautizados "cerdos", con la que se ganó la Cruz de la Orden de Saboya. En 1943 recibió el mando de la Décima Flotilla MAS, pero la destitución de Mussolini paró en seco la mayoría de sus operaciones. Tras el armisticio con los Aliados, Borghese se mantuvo fiel al Duce, poniendo a la Décima MAS al servicio de la República Social Italiana. Fue así como se ganó el apodo de Príncipe Negro, en referencia a las camisas negras de los fascistas.

Logo del MSI

    Tras el fin de la guerra, fue sentenciado a 12 años de prisión, aunque sería liberado tras servir solo dos. La prisión no le hizo abandonar su fe en el fascismo, y en 1951 se unió al Movimiento Social Italiano, un partido neofascista del que sería presidente. Sin embargo, acabó abandonando el MSI, considerándolo muy tibio y acercándose a posiciones cada vez más extremas si cabe. En septiembre de 1968 acabaría fundando el Frente Nacional para - según los servicios secretos italianos - "subvertir las instituciones del Estado".

    El momento no podría haber sido más oportuno para el Frente Nacional, y es que en Italia habían empezado los llamados "Años de Plomo", un periodo de unos veinte años marcados por la violencia y el terrorismo de diversas bandas tanto de extrema izquierda como neofascistas. En 1969, las protestas del Otoño Caliente y los bombardeos anarquistas de Piazza Fontana habían estremecido a Italia y seguramente la conspiración ya hubiese empezado ese año. Sin embargo, fue el anuncio de una visita de Josip Broz Tito, presidente de Yugoslavia, lo que empujó a Borghese a activar el plan, juzgando que era una oportunidad de disfrazar su marcha sobre Roma como una protesta.

Borghese el año del golpe

    El plan, bautizado "Operación Tora-Tora" ya que se iba a llevar a cabo en el trigésimo aniversario del ataque a Pearl Harbor, incluía a miembros del Frente Nacional, de la Vanguardia Nacional (un grupo neofascista encabezado por Stefano delle Chiaie) y varios disidentes de la Guardia Forestal y del ejército, dirigidos por el coronel Amos Spiazzi. El plan, que debía realizarse la noche del 7 al 8 de diciembre, preveía la ocupación de los Ministerios del Interior y Defensa (de donde los golpistas sacarían más armas), la irrupción en el Palacio del Quirinal y el secuestro del presidente Guiseppe Saragat, y el asesinato de Angelo Vicari, jefe de la policía. Además, los golpistas debían ocupar la sede de la RAI (Radiotelevisione Italiana), desde donde Borghese dirigiría una proclama al pueblo italiano anunciando el golpe, la cual fue encontrada luego entre sus pertenencias. En Milán, los neofascistas pretendían asaltar Sesto San Giovanni, una importante zona obrera y bastión comunista.

    Sobre lo que pretendía hacer Borghese una vez tomado el poder, no está muy claro, aunque parece que tenía intención de permanecer en la OTAN, la formación de un pacto mediterráneo con las dictaduras de Portugal, España y Grecia, la apertura de relaciones con Rodesia y Sudáfrica, y el envío de tropas italianas a Vietnam a cambio de dinero americano.

    Los golpistas se pusieron en marcha a las diez y media, marchando hacía el Viminal por la noche romana, una noche que llovía a cántaros. Según ex conspiradores, los golpistas llegaron a tomar el control del Ministerio del Interior brevemente, pero a eso de la una y media de la madrugada sonó el teléfono. Era el comandante. El golpe había sido cancelado.

Emilio Colombo, entonces presidente
del Consejo de ministros

    A día de hoy todavía no se sabe el motivo de la repentina cancelación del golpe, el cual sigue envuelto en un aura de misterio. Parece ser que el gobierno democristiano de Emilio Colombo ya estaba al tanto del golpe y tenía preparado un plan, el plan Exigencia Triangulo, para inmediatamente suprimir a los golpistas y declarar la ley marcial. Según el testimonio del coronel Spiazzi, el golpe habría sido ficticio, planeado como una excusa para que el gobierno aplicase el plan Exigencia Triángulo.

    Sea por el motivo que fuere, los golpistas se volvieron a sus casas aquella noche e Italia ni se enteró de que casi volvió al fascismo. Tan secreto había sido el golpe que no fue hasta que el 18 de marzo de 1971 que el público se enteró a través del Paese Sera. Justo ese día empezaron los arrestos por el golpe, los cuales serían un total de 46. también se emitió una orden de arresto contra Borghese, pero este huyó antes de ser atrapado. Se llevaron a cabo tres investigaciones en 1971, 1974 y 1978, en las que se descubrió la implicación de muchos personajes importantes, y los 46 acusados recibieron diversas sentencias. Sin embargo, para sorpresa de todos, el tribunal de Casación revocó las sentencias en 1984, diciendo que "el hecho no pasó". Esta decisión fue confirmada dos años después por el Tribunal Supremo.

Portada del Paese Sera revelando el golpe

    Sin embargo, a un golpe tan extraño no le falta su parte de cabos sueltos. Se sabe que Borghese había contactado con varios capos de la Cosa Nostra y la 'Ndragheta para pedir su apoyo y que la Logia masónica P2 también estaba envuelta. De hecho, se cree que fue el gran maestre de esta, Licio Gelli, el que llamó a Borghese para avisarle del conocimiento del gobierno. Por último, también parece que los Estados Unidos estaban informados del asunto, habiendo un intercambio de mensajes entre el secretario de Estado y el embajador en Roma después de que este fuese visitado por uno de los conspiradores. También Otto Skorzeny fue visitado, y hubo conversaciones con Herbert Klein, colaborador de Kissinger, y hasta el presidente Nixon estaba informado gracias a la CIA. Tanto Skorzeny como el embajador americano dijeron que Estados Unidos no apoyaría el golpe, aunque Klein dijo que mientras se diesen ciertas condiciones, Washington reconocería a Borghese.

 Licio Gelli, uno de los
 supuestos colaboradores

    Sea como fuere, el golpe que nunca pasó había sido abortado. En cuanto al protagonista de nuestro artículo, Junio Valerio Borghese, se exilió a España, afincándose en Cádiz. No volvería a pisar Italia, a pesar de ser amnistiado en 1973, y al final moriría a los 68 años en 1974, bajo rumores de envenenamiento. El Príncipe Negro a día de hoy está enterrado en la basílica de Santa María la Mayor, en la cripta de su ilustre familia.



Fuentes:
La Repubblica: Quando Italia ando vicina al golpe (24-1-1989)
New York Times: Prince Junio Borghese, 68, Dies; Italian War Hero and Neofascist (28-8-1974)
New York Times: Prince's Lawyers Deny Charge (22-3-1971)
Wikipedia

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